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La mascarilla, un problema extra para las personas con deficiencia auditiva

La llegada de la pandemia y el uso obligatorio de mascarilla para frenar la transmisión del Covid-19 ha supuesto un hándicap muy importante en la vida de las personas sordas o con pérdida de capacidad auditiva. Este nuevo complemento que tapa la boca y no permite la lectura de los labios y ver la articulación de palabras mientras el interlocutor se comunica, convierte su vida en un desafío aún mayor.

Todas las mascarillas, sea cual sea su formato, hacen que la calidad del habla se vea degradada y, sumando la ausencia de claves visuales, crean situaciones nada cómodas para la población que sufre de pérdida auditiva.

Como todos hemos podido comprobar, la población en general hemos empeorado nuestra capacidad de comunicación cuando llevamos mascarilla ya que debido a los ambientes ruidosos o a la distancia de seguridad interpersonal necesaria, nuestra capacidad de escucha ha cambiado ya que antes no teníamos estos problemas de inteligibilidad que ahora se producen.

La audición desempeña un papel fundamental en la mayoría de comunicaciones y la nueva situación plantea ciertos retos a estas personas que pueden verse excluidas o tener muchas dificultades de comunicación en tiempos en los que se impone el distanciamiento social, las personas tienen que poder comunicarse a distancia, por teléfono u otros medios virtuales y no pueden acudir con normalidad a realizar ciertos trámites.

La difícil combinación entre mascarilla, pérdida auditiva y audífono

Este elemento que se ha convertido en imprescindible de cara a la protección contra el coronavirus supone una barrera que crea inseguridad en este colectivo que se ve afectado a la hora de entender e intentar escuchar a una persona que utiliza mascarilla.

Las mascarillas actúan como filtros que atenúan las frecuencias agudas del hablante y básicamente, hablar con la boca tapada tiene dos consecuencias ineludibles, una es la imposibilidad de leer los labios o de ver por completo la expresión facial del otro y la otra es que la voz se percibe de manera atenuada y algo distorsionada, lo que supone complicaciones sonoras.

Los usuarios de audífonos también necesitan guiarse de la expresión facial y de la lectura labial ya que es un complemento a la ayuda que les prestan sus prótesis auditivas. Muchas personas han optado por sustituir sus audífonos antiguos por unos de mejor tecnología o incluso por adquirir accesorios con mejor conectividad.

Es recomendable utilizar salva orejas o cintas que puedan atarse en la parte posterior de la cabeza para evitar que la goma esté tras la oreja y cerca del audífono ya que se puede generar un efecto no deseado en la sonoridad.

Diferentes colectivos, como por ejemplo FIAPAS, han empezado a trabajar y prestar su colaboración para encontrar soluciones tales como la confección de mascarillas higiénicas con ventana transparente que deberán ser homologadas para poderse distribuir. Unas mascarillas inclusivas que deberían portar los interlocutores de personas sordas o con pérdida auditiva para permitir y mejorar su inclusión social ya que además la distancia social supone una pérdida de seis decibelios por cada metro de distancia.

Aumento en las consultas

Desde meses atrás, que comenzó esta situación, han aumentado notablemente las visitas a consultas de centros auditivos porque muchos pacientes se quejan de problemas de audición.

Se han juntado dichos posibles problemas de audición con la comprensión del habla, ya que la mascarilla y las distancias interpersonales entorpecen las conversaciones que antes podrían ser más cómodas, por lo que se recomienda realizarse una audiometría para poder valorar la posible pérdida de audición y poder poner una solución, cuanto antes mejor.

Recomendaciones para ayudar a las personas con problemas auditivos

Hemos recopilado diferentes consejos que cualquiera de nosotros puede poner en práctica a la hora de conversar con personas que tienen necesidad de ayudas auditivas para favorecer la escucha y el entendimiento:

  • Reducir todo lo posible el ruido ambiental.
  • Hablar despacio y alto, pero sin gritar.
  • Repetir palabras o frases que no se hayan entendido.
  • Respetar los turnos de palabra.
  • Dirigirnos a la persona con dificultades auditivas de frente.
  • Evitar hablar mientras se pasea.

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